Protocolo de mantenimiento de equipos de seguridad hospitalaria

La gestión del mantenimiento en los equipos médicos de seguridad en los hospitales es un asunto crucial para cualquier centro sanitario.

 

La gestión del mantenimiento en los equipos médicos de seguridad en los hospitales es la que, en mayor medida, contribuye a brindar una mejor y mayor productividad de los servicios y los equipamientos. 

La calidad del entorno asistencial se dirime a menudo en función de dicha gestión, que es la que determina los gastos y costes finales del equipamiento de seguridad hospitalaria, la calidad en la atención al paciente y la confianza del profesional sanitario.

Por ello, los profesionales que se encargan de la gestión del equipo médico han de asegurarse que este tipo de aparatos esté al día, funcione correctamente y pueda alargar al máximo su vida útil sin renunciar a su óptimo funcionamiento.

 

¿Cómo se consigue? 

Mediante la implantación de protocolos de mantenimiento para los equipos de seguridad en los hospitales. 

 

 

¿Qué es un protocolo de mantenimiento?

Podríamos definir el concepto de protocolo de mantenimiento como un listado de tareas a realizar en un tipo concreto de equipo. Si trasladamos esto al ámbito sanitario, hablaríamos de todos aquellos pasos y procesos que se han de seguir para el correcto mantenimiento de los equipos de seguridad hospitalaria.

 

«En todo protocolo de mantenimiento de un equipo de seguridad hospitalaria, debemos incluir información como la especialidad del trabajo/máquina, la frecuencia con la que debe realizarse  la tarea, su duración, si la maquinaria debe estar activa o inactiva, etc.»  

 

 

El diseño de protocolos

El desarrollo de cada procedimiento de mantenimiento tiene como consecuencia final el desarrollo de hojas de revisión, donde se expresarán los resultados de cada test realizado y las características de cada equipo. 

El objetivo es aunar todos los procedimientos para cada protocolo, y que se puedan reflejar de forma ágil, rápida y clara el estado actual de los equipos sanitarios antes y después de haberles realizado la inspección y el mantenimiento preventivo.

 

 

Protocolo de mantenimiento para los cuadros eléctricos

Una de las áreas más delicadas e importantes si hablamos de seguridad hospitalaria y protocolos es la eléctrica.

Este protocolo suele constar de una serie de pruebas a realizar en cada uno de los cuadros eléctricos y líneas, donde se verifica tanto las protecciones eléctricas como que los aislamientos sean eficaces, así como se medir la temperatura mediante una termografía.

 

«Un protocolo para cuadros eléctricos garantiza que los cuadros generales se mantienen en un estado óptimo, asegurando el fluido eléctrico de las instalaciones que alimentan.»  

 

No en vano, la seguridad eléctrica en los centros médicos, especialmente en las áreas críticas hospitalarias, es un asunto de la máxima seriedad.

Disponer de un sistema eléctrico bien diseñado y completo equivale a tomar todas las precauciones posibles de antemano y, por ende, afrontar las potenciales complicaciones que se relacionan con la seguridad eléctrica hospitalaria.

Las unidades hospitalarias son contextos con altos riesgos de fallos eléctricos si no disponen de un sistema de seguridad eléctrica adecuada. Hablamos de fallos que no solo se limitan a los equipos materiales, sino que pueden causar daños y pérdidas humanas.

 

 

 

 

Tipos de mantenimiento

El mantenimiento de un hospital y del equipamiento de seguridad se puede realizar de diversas formas operativas. 

La necesidad de contar con una entidad interna responsable de concretar las acciones indicadas para conservar y mantener adecuadamente las instalaciones, equipos, máquinas, espacios y estructuras, es algo crucial.

Así, podemos resumir los principales tipos de mantenimiento para los centros hospitalarios en: 

 

1. Mantenimiento preventivo

Es la programación de diferentes tipos de tareas que ayudan a inspeccionar la infraestructura hospitalaria, las instalaciones de los equipos médicos y su funcionamiento. Concretamente, son todas aquellas acciones técnicas administrativas para el cuidado e inspección sistemática de un equipo o elemento. 

El propósito es mantenerlos en buen estado de funcionamiento, así como evitar y detectar fallas que puedan derivar en problemas mayores. Son revisiones que han de hacerse periódicamente, ya sea a diario, semanalmente, mensualmente, etc. por parte de personal calificado.

 

2. Mantenimiento correctivo

El mantenimiento correctivo es aquel que permite reportar las diferentes fallas, errores o desgastes encontrados en los equipos del centro hospitalario, provocados por diferentes tipos de factores que no han sido detectados a tiempo. Es, por tanto, el mantenimiento que se da cuando un equipo e instalación ha dejado de funcionar o lo hace defectuosamente, y se tiene que reparar.

Llegar a este punto puede suponer que determinados equipos se queden fuera de uso durante largo tiempo, o cargas de trabajo extra muy importantes, por lo que los costes son mayores, ya sea en la compra de repuestos y materiales, cambio de equipamiento, etc. 

 

3. Mantenimiento predictivo

Este mantenimiento es el que está más en boga en los centros sanitarios, y sobre el que juegan un papel fundamental los ingenieros hospitalarios. Trata básicamente de detectar fallos antes de que sucedan, anticiparnos a ellos. Se usan para esta tarea instrumentos de diagnóstico y pruebas no destructivas, con la finalidad de estimar qué vida le queda a un elemento, equipo, robot, etc.

 

 

Ventajas de una buena gestión del protocolo

Dentro del protocolo de mantenimiento de equipos de seguridad hospitalaria, hay que destacar que los encargados de realizar estos procedimientos son piezas clave, por lo que su formación y buen desempeño es prioritario.

Se debe contar con un sistema de control de calidad para la reparación y el mantenimiento de todos los equipos médicos, poniendo el foco en la figura del encargado de mantenimiento. Del buen hacer de los técnicos especializados en la materia se obtendrán numerosas ventajas a la hora de gestionar el mantenimiento de equipos sanitarios. Algunas de ellas son:

  • Garantizar la disponibilidad de forma continua del servicio hospitalario.
  • Aumentar la vida útil de los equipos.
  • Dar un buen mantenimiento a los aparatos médicos mediante la coordinación y supervisión de las operaciones.
  • Hacer rentables los activos hospitalarios con la conservación a largo plazo de los mismos.
  • Evitar riesgos y problemas técnicos en puntos críticos, como los procedimientos quirúrgicos.
  • Mayor seguridad a los pacientes y el personal sanitario.

 

 

 

Por el contrario, el hecho de no contar con una buena gestión del mantenimiento de equipos sanitarios supone:

  • Dificultad para arreglar y mantener los equipos, especialmente si se adquiere equipamiento indebido o no útil.
  • Mayor inseguridad tanto para pacientes como para personal sanitario.
  • No poder contratar al mejor personal técnico y capacitado para realizar dichas labores.
  • Un aumento importante de los costes.

 

 

Conclusión

El objetivo fundamental del mantenimiento hospitalario es brindar atención de calidad y seguridad a los pacientes y al personal sanitario.

¿Cómo? 

Manteniendo debidamente una adecuada infraestructura, que los equipos e instalaciones de seguridad hospitalaria funcionen correctamente, de forma eficiente. 

Esto redunda en un mejor balance económico, reduciendo costes y gastos sin dejar de lado la atención y la calidad en el servicio. 

Cuando se insertan protocolos de mantenimiento de equipos de seguridad hospitalaria y rutinas de planificación e implementación en cada centro, se facilitan las tareas de mantenimiento al mantener un control más eficaz y eficiente del personal y de los costes asociados. 

 

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